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Uno en 300, dos por 500 y para su mayor economía lleve los siete por mil pesos; es muy común ver en las calles de la ciudad de Bogotá al vendedor de chicles, de chocolates, de libros, en fin, ver personas que suben a los buses con el objetivo claro de conseguir el sustento del día a día.
Algunos utilizan las formas clásicas, tradicionales de ofrecer sus productos, su arte, otros, por el contrario, utilizan métodos tan interesantes que estimulan a los usuarios del transporte público el darles algunas monedas y a los que por la razón que sea, no dan un aporte, por lo menos les saca una sonrisa con la cual animar a aquellos que buscan ganarse sus sustento.
| Es común verlos en estaciones de transmilenio como la estación Ricaurte |
En especial esto último se logra en el caso de algunos que interpretan el ritmo del Rap, que, a pesar de parecer algo ordinario y de desagrado de algunas personas, por considerarlo de pandillas, delincuentes, en momentos es un arte en toda regla.
| Hombre cantando improvisación de rap junto con un niño que parece ser su hijo |
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